La carrera (casi) ignorada

Fotografia: Patagonia Racing

Entre el 18 y el 20 de agosto se disputa, por 44º año consecutivo el Gran Premio de La Hermandad, una carrera que cruza la Tierra del Fuego de un extremo a otro y, más aún, con la particularidad de disputarse entre dos países, Argentina y Chile, a frontera abierta. Y en ese formato se disputó aún a fines de la década de 1970, cuando el conflicto bélico con el vecino país estaba a punto de estallar.

En Chile, un país con una escasa tradición tuerca, esta carrera recién comienza a trascender. Recién este año se realizó el lanzamiento de la prueba en el Congreso nacional, con la presencia del ministro de Deportes y algunos miembros de la Cámara Baja, además de autoridades fueguinas.

Sin embargo, La Hermandad ha sido injustamente olvidada e ignorada del mapa tuerca nacional.

Claro, se corre en un lugar extremo, lejano, en pleno invierno. Eso influye. Eso, y la carencia de tradición tuerca.

Pero el esfuerzo que hace la dirigencia fueguina por realizar esta carrera, año a año, merece reconocimiento.

Y no sólo eso.

Tratándose de un rally como “los de antes”, esta competencia debería ser mirada con otros ojos. Y la Federación nacional, así como la Comisión Nacional de Rally y la organización del Campeonato Nacional de la especialidad (el RallyMobil y Horta Producciones) deberían empezar a considerar esta carrera como una alternativa válida.

La cita es, realmente, para pilotos bravos.

Se trata de caminos que están sometidos a cambios sustantivos en su configuración y grip de un momento a otro: en pleno invierno, en una noche, puede nevar o escarchar, y convertir el piso seco en un vidrio o un barrial si sale el sol. Es una competencia realmente desafiante para las tripulaciones.

Son dos tramos, en total. Uno cada día. La largada de la carrera se alterna año a año entre Chile y Argentina, uniendo Porvenir con Río Grande, con poco más de 400 kilómetros de especial cronometrada en cada uno de los dos días de carrera (más un clasificatorio que se disputa los viernes).

Desde las organizaciones locales dirán que es imposible ir a correr allá, hacer a esta mítica carrera parte del calendario: que los reglamentos son diferentes, que el estándar de producción es imposible montarlo allá, que las categorías no son homologables, que es titánico aunar esfuerzos entre organizaciones de países diferentes… Y los fueguinos actuarán también protegiendo “su” carrera, y con justa razón.

Pese a ello, se trata de una carrera emblemática, desafiante. Una carrera de verdad, como las de antes.

No es que nos estemos poniendo viejos y añorando todo lo anterior o antiguo. No.

Se trata de reconcoer el patrimonio que tenemos. Y que la Federación y las instituciones subordinadas no sólo se propongan, sino que se impongan, hacer florecer la actividad, fortaleciendo carreras que son válidas, que son importantes, que son emblemáticas y que trascienden, y que no se quedan sólo en el rótulo ramplón de “gran premio”. Es momento que alguien se haga cargo y ponga a La Hermandad en el pedestal que le pertenece.

Rallychileno.cl

Fotografia: Patagonia Racing (www.patagoniaracing.cl).